Un iceberg se desprendió de la Antártida ¿por qué debería preocuparnos?

| 13 julio, 2017     Por:

Lo que menos debe preocuparnos es el iceberg: lo más inquietante es el destino del enorme glaciar del que se desprendió.

 

El mundo entero entró en shock luego de que ayer se dio a conocer que un iceberg de un billón de toneladas, uno de los más grandes vistos jamás, se desprendió de una barra de hielo gigantesca llamada Larsen C.

La separación del enorme bloque de hielo, que de acuerdo con informes pesa un billón de toneladas y tiene una superficie de 5 mil 800 kilómetros cuadrados —aproximadamente lo que mide el estado de Colima—, hace que el mundo entero se pregunte: ¿qué sucederá a continuación?

No, no nos vamos a morir…

De acuerdo con un estudio publicado en la revista científica Earth and Planetary Science Letters, lo que menos debe preocuparnos es el iceberg: lo más inquietante es el destino del enorme glaciar del que se desprendió.

El que un iceberg se desprenda de la Antártida —incluso uno de gran tamaño— es algo común y no es fuente de preocupación para los científicos. Tampoco tiene una gran influencia en el nivel de los mares, como podría suponerse.

Lo que realmente preocupa es el destino de la gran barrera de hielo Larsen C, de la que el iceberg se desprendió y que es la cuarta más grande del continente antártico —el iceberg constituye una décima parte de ella.

Tras el suceso de esta semana, no se descarta la probabilidad de que la barrera de hielo Larsen C se desestabilice y, tarde o temprano, puede desprenderse por completo de la Antártida.

Las barreras de hielo como la Larsen C tienen una importante función de contención de los glaciares. Si una de ellas desaparece o se desprende —como sucedió en 2002 con la barrera Larsen B—, los hielos llenan el vacío en cuestión de semanas, pero —y eso es lo realmente preocupante— siguen avanzando y expandiéndose hasta hoy, sin la contención de la barrera.

Cuando esto sucede, el volumen del glaciar desplaza grandes volúmenes de agua a su alrededor, con la previsible consecuencia de la elevación de los niveles del mar. Esto ya ha sucedido anteriormente, por ejemplo, en el caso del glaciar Fleming entre 1966 y 2015.

Los científicos aseguran que aún no es posible hacer pronósticos sólidos, pero si la barrera de hielo Larsen C comienza a contraerse o desaparecer, el avance de los glaciares hará inevitable el ascenso del nivel del mar.

¡Glup!