Gay Pride: la historia detrás de la bandera de colores

21 News | 29 junio, 2019     Por: Impacto21

Con apenas 41 años de historia la bandera gay se ha convertido en el símbolo más importante que une a la comunidad LGBTTTIQA en todo el mundo.


Es una de las banderas más populares en todo el mundo y este fin de semana cumplirá 41 años de existencia. No sólo la hemos visto en cientos de marchas del orgullo LGBTTTIQA, también se ha proyectado en la Casa Blanca, Los Pinos, el Empire State y hasta Facebook creó un filtro para que tu foto de perfil este pintada con esta bandera. Pero, ¿donde y cómo surgió la bandera gay? Aquí te contamos su historia.

El hombre detrás de la bandera gay

La década de los setenta en Estados Unidos estuvo llena de momentos que marcaron su historia: el ejército estadounidense se retiraba de la Guerra de Vietnam en el 73 y por primera vez en la historia un presidente –Richard Nixon– renunciaba a la presidencia en el 74.

Con este complejo contexto, Estados Unidos celebró en 1976 200 años de independencia y fue ahí cuando surgió por primera vez la idea de tener un símbolo con el que la comunidad gay se identificara de acuerdo con su creador, Gilbert Baker.

Fue un año después, en 1977, cuando Harvey Milk –el primer servidor público abiertamente gay en Estados Unidos– motivó a Baker a crear un símbolo único con el cual la comunidad gay se pudiera identificar, un símbolo con el cuál pudieran presumir con orgullo quiénes son.


“Nuestro trabajo como personas gay era salir públicamente, ser visibles, de vivir en la verdad como digo, de salir de la mentira. Una bandera encaja con esta misión, porque es una forma de proclamar tu visibilidad, o decir: “¡Este es quien soy!” Gilbert Baker.


Gilbert Baker era el hombre indicado para crear este símbolo. Había aprendido a coser varios años atrás porque, como él mismo afirma, era una drag queen con un presupuesto muy limitado, así que aprendió a coser sus propios atuendos. Pero no sólo tenía la técnica, sino la sensibilidad y compromiso para hacerlo. En 1972 ya era parte de los activistas que se encargaban de hacer las pancartas para las protestas: “mi arte se convirtió en mi activismo”, afirma Baker

La creación de un símbolo

La comunidad gay necesitaba un símbolo con el que se pudiera identificar sin tener que recordar un pasado doloroso. En esos años el triángulo rosa con el que la ropa de los hombres homosexuales eran marcadas en los campos de concentración Nazi había dejado de ser un símbolo que los condenaba para convertirse en uno que portaban con orgullo.

Los colores 

Algunos especulaban que la elección del arcoíris estaba relacionado con uno de los iconos gay más importantes de la historia: Judy Garland en su personaje de El mago de Oz y una de las canciones más famosas de la cinta Somewhere over the rainbow. Para otros, los colores brillantes desde hace cientos de años habían servido para identificar a las personas homosexuales.

Pero en la entrevista que le realizó el MoMa en 2015 cuando adquirió a su colección de diseño la Bandera del Arcoíris, Baker explicó que era algo mucho más sencillo: los colores de la bandera venían del cielo.

“El arcoíris es tan perfecto porque en verdad encaja con nuestra diversidad en temas de raza, género, edad, todas esas cosas. Además es una bandera natural: ¡viene del cielo! Aunque el arcoíris ha sido usado de otras formas en la vexilología, este uso ha eclipsado cualquier otro que ha tenido.” Gilbert Baker.

El nacimiento de una bandera llena de orgullo

La bandera gay salió a la luz pública por primera vez un 25 de junio de 1978 en la Plaza de las Naciones Unidas en el centro de San Francisco, lugar en el que fue izzada. Meses antes, Baker se había encargado de su fabricación.

El diseño original de Baker consistía en ocho colores y no seis como es actualmente, cada uno de ellos con un significado: 

Tira rosa: sexualidad

Tira roja: vida

Tira naranja: curar heridas

Tira amarilla: luz del Sol

Tira verde: naturaleza

Tira turquesa: magia

Tira índigo: serenidad

Tira violeta: espiritualidad.

Baker decidió que no armaría la monumental, y primera, bandera gay en su casa. Este símbolo necesitaba un lugar de nacimiento que fuera importante para la comunidad por lo que fue pintada, cosida y planchada en el ático del Centro Gay comunitario en el 330 de la calle Grove en San Francisco. Ahí colocaron los botes de basura que llenaron de agua con colorantes naturales –para Baker era muy importante que fuera una bandera natural– para teñir cientos de metros de algodón.

Un equipo de 30 voluntarios hicieron posible la primera bandera gay: ya fuera con donativos (el comité del desfile gay de la ciudad les dio mil dólares), tiñendo el algodón ( de acuerdo a Baker, Fairy Argyle Rainbow era la reina del teñido), cosiendo la bandera (James McNamara era para Baker él único conocido que cosía con la misma calidad que él) o planchándola (se necesitaron más de 20 personas para hacerlo).

De ser popular a convertirse en un símbolo mundial

Harvey Milk sólo conoció la bandera gay de ocho colores: fue asesinado el 27 de noviembre de 1978 junto a George Moscone, alcalde de San Francisco, por un ex colega que quería recuperar su cargo público.

Después de los asesinatos la popularidad y demanda de la bandera gay crecieron, así que Baker tuvo que quitarle dos colores a la bandera –el rosa y el turquesa– por una razón principalmente económica: teñir ocho colores era muy costoso, incluso imprimir fotografías a cuatro colores era muy caro.

“Me di cuenta que necesitaría hacer algunos compromisos para que realmente funcionara como un símbolo”. Gilbert Baker.

Gilbert Baker sabe que aún hay muchas razones para que la comunidad LGBT siga luchando por sus derechos. Pero la bandera gay les ha dado algo que los conecta en todo el mundo y algo que lo ha trascendido a él como artista.

“Puedo ir a otro país y si veo una bandera arcoíris siento que esa persona es una alma gemela o que es un lugar seguro al que puedo ir. Es una especie de lenguaje y es algo que declara poder. Eso es lo que la hace fenomenal. Su belleza es la forma en la que nos conecta”. Gilbert Baker.