Jazz para amateurs: cuatro discos para iniciarse en este género

Música | 30 abril, 2018     Por: Adriana Cobos

¿Te llama la atención el jazz pero no sabes qué escuchar? Aquí cuatro recomendaciones para principiantes.

Hoy es el Día Internacional del Jazz. Y ¿qué mejor manera de celebrarlo que escuchándolo? Pero como este género no es uno de los más populares en nuestro país, y quizá te llame la atención pero no sepas “por dónde entrarle”, aquí te dejamos cinco álbumes clásicos para principiantes, idóneos para conocer esta fascinante música.

Advertencia: se trata de álbumes instrumentales, por lo que si estás acostumbrado a las canciones de melodías pegajosas, quizá se te dificulte escucharlas al principio; sin embargo, si persistes, terminarán por gustarte y así entrarás a este fascinante mundo de la música.

The Dave Brubeck Quartet — Time Out (1959)

Empecemos con algo relativamente comercial: sin lugar a dudas, una de las piezas instrumentales más conocidas del jazz es “Take Five”, la cual hemos escuchado en películas, comerciales y hasta en cocteles donde el anfitrión quiere verse cool. Y sí, es una gran pieza, pero el álbum es mucho más que eso: es uno de los primeros trabajos de jazz en que deliberadamente se eluden los ritmos de 3/4 y 4/4, típicos del jazz, explorando síncopas y compases innovadores. Además, es una música dulce al oído, que lo mismo trasmite sofisticación que toques de romanticismo. Puedes intentar ponerlo de fondo en una cena romántica; a ver qué sale…

 

The Thelonious Monk Quartet— Monk’s Dream (1962)

Thelonious Monk fue un virtuoso del piano y un compositor de melodías sencillas en apariencia, pero de una complejidad casi subterránea. En este álbum, Monk se rodeó de otros tres músicos con los que sostenía una comunicación musical casi telepática y con quienes produjo algunas de las piezas más relevantes del género. Aquí, el inmortal Thelonious regala piezas geniales como “Bright Mississippi” y “Just A Gigolo”, que como las demás piezas que conforman este trabajo son melódicas, dinámicas y hasta un tanto optimistas.

Miles Davis — Kind of Blue (1959)

Este es, quizás, no sólo uno de los álbumes más relevantes de la historia del jazz, sino también de la música del siglo XX. Los críticos del género lo han llamado “el Ciudadano Kane del jazz” —en alusión a la obra maestra de Orson Welles, que cambió la manera de hacer cine— o “el álbum definitivo del jazz”. Desde los primeros acordes de “So What”, la pieza que abre esta obra maestra, el oído del cualquier escucha se ve atrapado por la cadencia y el ritmo del contrabajo alternando con elegantes toques de piano que son un excelente preludio a un álbum con los más altos niveles de excelencia musical, innovación e inteligencia, pero que no por ello resulta menos disfrutable y entretenido. En resumen: si escuchas este álbum y no te gusta, definitivamente el jazz no es lo tuyo.

 

John Coltrane — Giant Steps (1960)

Si el tema es “Coltrane para principiantes”, resulta realmente complicado decidirse entre éste y otros dos álbumes suyos: My Favorite Things (1961) o A Love Supreme (1965). A mí parecer, este trabajo puede considerarse como el más melódico y relativamente sencillo o digerible para un principiante. Como ningún otro jazzista de la época, Coltrane enfocó esta obra en los solos de su prodigioso san tenor, los cuales exploran melodías novedosas llenas de vertiginosas ascensos y descensos tonales. Un álbum que pone de buenas.